27.11.08

Del Big Crash y la prescindible patita de atrás

Estoy contenta. Tan contenta que he decidido actualizar. De todas formas, ha sido premeditado. Me ha dado tiempo de lavarle la cara a la Ratonera y decidir que no hablaría sobre ninguno de los garabatos que he acumulado en mi libreta durante todos estos meses. Al menos, no todavía.

Desgraciadamente, he decidido hablaros de mí. Sí, sí, otra vez. Pero mejor. Es una buena opción, dado que hay pocas cosas que conozca más de lo que me conozco a mí -y soy relativamente igual a todos vosotros-. Sin embargo, tengo la peculiaridad de haber sufrido dos big crashes en veintidós años. Veintidós, justo hoy. Si todo empieza y se expande con el big Bang, todo se acaba y se contrae con un big crash. Porque lo digo yo, Doña nadie.

Cuando tenía 16 años me enteré de que mi primer amor no iba a ser mi único amor. Big Crash. No pasa nada –pensé- del suelo no pasas. Pero claro, crecer entre algodones y películas de Disney te hace más frágil que un castillo de naipes. A la edad de 21 me dí cuenta que a pesar de todo, seguía en el suelo. Cinco años de mi vida (dicen que de los mejores) sin parar y no había avanzado ni un puesto en el eje de ordenadas. Cojonudo. Segundo Big Crash. Me acurruqué en el suelo y me acomodé. Era necesario, ya que la primera vez sólo había actuado como una cucaracha boca arriba, venga menear las patas en vano…

De repente, lo que estaba arriba quedó debajo, el metafórico agujero de mi barriga empezó a cerrarse y las cosas se fueron haciendo más fáciles.

Digamos que, igual que el dolor es una señal de alerta para nuestra salud física, la tristeza lo es para la salud psíquica… Por mucho que de forma racional nuestra vida parezca perfecta, la tristeza es un indicador inequívoco de que no lo es. Las personas-cucaracha se evaden pataleando y no van a ningún lado, todo esfuerzo es inútil si no se mantiene el rumbo. Lo importante no es moverse, sino hacia dónde (al menos en esta moraleja). Yo he ido a la deriva y al final he encontrado el camino de chiripa, porque no ha pasado nada, en realidad. Me dí cuenta de que no podía darme la vuelta y he girado todo lo demás.

12.4.08

Discurrir, discurriendo, discurrido.

La mente humana es una decrépita broma del destino, pesada, oscura… Cuya infidelidad es lo único que poseemos. El pozo de la razón se agota, o nos devuelve diferentes sustancias cada vez que acudimos a él. Varía, nos lía. Interpreta reacciones físico-químicas sin permiso y ejerce de guía. ¡Qué impertinente! Subconsciente traicionero que transforma sensaciones en conceptos, ideas o sueños… percepción distorsionada de una realidad tan subjetiva que deja de ser real. Pero en la que vivimos.

Soy consciente de mi inconsciencia, de los inexistentes mundos paralelos que visito, de las innumerables vidas imaginarias que invento y en las que permanezco a veces más, y a veces menos tiempo.

No me compongo por dentro y detalles hilvanados hacen sostenible mi infraestructura. Amasijo de trivialidades que considero, me enriquecen. Mercado de valores y capitales abstractos, invisibles más allá de mi piel cuyo pilar fundamental aún está por diseñar. Me entretengo con vagos proyectos, trazos mal marcados que esbozan un camino del que sólo falta encontrar el principio. Paseo fuera del plano buscando aquello que sólo puede ser descrito cuando se encuentra.

La compleja y delicada red de ilusiones y recuerdos que me mantiene activa se vertebra en torno a un agujero negro, un vacío cuya fuerza arrastra hacia la nada cualquier meta o sentimiento susceptible de convertirse en eje piramidal de mi existencia.

Me miras, y quiero volver a vivir aquí, en la realidad de todos. Pero la llama se transforma en chispa. Se apaga y relleno el espacio con una nueva mirada, sonrisa o roce que es engullido inexorablemente por mi epicentro.

Cuando dije que el problema no eras tú era demasiado tópico para que lo entendieras. Ahora sabes que te utilicé para mantener erguido lo que soy. Planté cada palabra y cada caricia en un desierto sin saberlo. Encajé cóncavo y convexo.

Nunca te engañé. Te coloqué en el centro. Pero es un lugar demasiado peligroso si pretendes permanecer mucho tiempo.

8.3.08

Pregunta retórica

¿Es legal que vengan a traerme el kit del nuevo votante justo el día que termina el plazo para votar por correo a las 18:30 de la tarde?

Alguien que solicita el voto por correo debe estar especialmente interesado en votar... O se le ha aparecido la virgen y le apetece ejercer SU DERECHO, lo que no implica que deje de desarrollar su vida diaria -como acudir a clases vespertinas-, día 5 de Marzo (fecha límite para votar) incluído. Por supuesto la culpa es mía -si quieres un trabajo bien hecho, no delegues en correos-. En fin, dentro de 4 años quizá me presente para asegurarme de que se oye mi voz... Ah, no. Que esa tampoco es opción. (A TODOS LOS QUE MAÑANA PUEDEN VOTAR LES RECUERDO QUE EXISTEN MÁS DE DOS PARTIDOS, que tener dinero para promover una gran campaña o saber insultar/tener una memoria de elefante no son requisitos del todo útiles para gobernar un país).

PD: ¿Es legal poner aquí que si gobiernan los ovíparos pienso quemar la administración de correos de Fuenlabrada? tranquilidad, no llegaré a tanto.

3.3.08

¿Por qué La ratonera virtual?

Creo que todo blog que se precie debería tener una intro, un prefacio, un “hola, me llamo X soy Z y existo porque Y”. El caso es que no quería seguir actualizando sin haber hecho un reason why de La ratonera.

Todos tenemos mil historias en la cabeza, diferentes proyectos, ideas, teorías, reflexiones que a veces compartimos y a veces no. Que se materializan, o no.


Por lo general son bienvenidas. Nos recuerdan que hay algo vivo más o menos inteligente dentro de nosotros. En mi caso particular cada idea era una rata abarcando el espacio de mi seso. A veces éstas aparecen y desaparecen sin más. Otras llegan y sólo tras una larga charla o alguna locura quedan saciadas. Sin embargo, en coasiones se quedan, insaciables, mordisqueándome. Lo que, para mi desgracia, no evita la aparición de nuevos roedores.

Así surgió una plaga que me carcome, que se entromete en mi quehacer diario dejando mi concentración fuera de juego. Pero busqué una solución, una guarida para mí -o para ellas-, un sitio donde alojarlas mientras aún quedaran muebles intactos en mi cabeza. Una trampa que acabara con esa ola de parásitos. Una ratonera -pero virtual, porque con queso no se atrapa a los fantasmas-.

Dejad aquí cualquier tipo de bichejo similar que os asedie.

Bienvenidos, en definitiva, a la entropía infinita de mi mente.

11.2.08

Ilustres ilustrados

Le tengo manía a la iglesia desde que tengo uso de razón, de lo que se deriva que algún argumento “razonable” existe para ello. Aún así la respeto siempre que no haga cosas especialmente detestables.

Dios no es un producto, aunque lo vendan como una razón para vivir (pero no para vivir en general, sino para vivir de una determinada manera, ojito).

En un estado laico, la asignatura de Religión –si existiere- debería esbozar pinceladas de todas las religiones. Cultura general. Pero no. Aquí el monopolio divino lo tiene la iglesia católica y nos enseñan a ser buenos cristianos, no vaya a ser que Alá nos caiga mejor y pierdan adeptos. La iglesia, como institución lucha por su supervivencia o lo que es lo mismo, tiene intereses. Visto así, no es tan raro que pida el voto para un partido que la beneficia –aunque resulte incómodo, rastrero y fuera de lugar-. Y es que muchos de nosotros sufrimos de Cristianismo heredado, y de cuando en cuando soltamos un ¡Oh, Dios mío! Pero nada más. De ahí a ser practicante y seguir fervientemente a la iglesia hay un abismo (por si algún obispo no se había dado cuenta, no merecía la pena ponerse en evidencia).

De todos modos, la respuesta de José Blanco “Si siguen así, blablabla...” tampoco dice mucho en su favor.
-¿Hola? Sois el partido que gobierna, pero eso no os da derecho a utilizar vuestro poder en beneficio propio. Dejad de darle dinero a la iglesia ¡Perfecto! Pero que no se note tanto que es porque se han metido con vosotros. Un poquito de por favor.

En fin, en momentos como este me alegro de ser agnóstica. Así no tengo de qué avergonzarme. Y a cualquier lector creyente y practicante que pudiera pasar por aquí le recuerdo que cuando alguien dice “No votes al PSOE” no habla en nombre de Dios, en todo caso está utilizando su nombre en vano. Que es peor.

29.1.08

Los objetivos de cada milenio.

**Digerir con precaución.

Año 2000. Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas. 189 países, 1 declaración y 8 objetivos fundamentales:


1-Erradicar la pobreza extrema y el hambre. Esto lo habría dicho cualquiera que hubiera querido responder a la pregunta Davos y quedar medianamente bien. Por lo menos estamos de acuerdo en que lo políticamente correcto es hacer algo, pero como nada de lo que hace naciones unidas tiene caracter normativo, pues ya hablaremos de cómo y cuándo en la cumbre del milenio que viene.


2-Lograr la enseñanza primaria universal. Ajá. Si empiezan a comer, a lo mejor se paran a pensar en Matemáticas, Lengua o Filosofía. Pero sin pan no hay Platón ni 2 + 2.


3-Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Hasta en culturas primitivas la mujer desempeña trabajos tan duros como los del hombre, y si todos en este planeta tenemos una enseñanza primaria -y además de calidad- lo más probable es que este objetivo se evapore solo. Suena utópico, lo sé. Pero de aquí a que todo el mundo tenga una eseñanza primaria en condiciones a lo mejor ya somos hermafroditas y todo, así que...


4-Reducir la mortalidad infantil. ¡Hombreeee! si mueren no les podemos dar de comer ni enseñar matemáticas. Eso sí, con comer y beber -agua más o menos potable- ya hemos salvado a la mayoría.


5-Mejorar la salud materna. ¡Ojo! No sólo deben comer los moribundos y los niños, sino también las mamás y las mujeres embarazadas.


6-Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades . ¿Las empresas que se forran con los medicamentos también suscribieron la declaración? ¿No? Pues con este propósito Naciones Unidas sólo se lavaba la conciencia. Medicamentos y métodos preventivos hay. Y hay que hacerlos llegar (lo dice el 6º objetivo de la declaración, no yo). Entonces, ¿por qué no llegan?
-Porque empresa que regala, empresa que no gana.
-No... ¡SALVARÍAN VIDAS!
-Ya, pero eso díselo a ellas...


7-Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. ¡Lo tengo! Vamos a darle un nobel a Al Gore. Ah, que hacer un documental y entregar un premio no soluciona ningún problema medioambiental? ¡Mecachis!
a) Le decimos a los pobres que no se desarrollen (o sea, que se jodan) o b) Contaminamos menos fundiendo sus posibles alimentos a un precio de mierda. (o sea, les jodemos). Evidentemente, no nos íbamos a joder nosotros.


8-Fomentar una asociación mundial para el desarrollo. ¡Uy! Fomentar. Que término tan abstracto. Ni se crea, ni se deja de crear. Se fomenta. Con eso ya lo han dicho todo. Necesitamos una ONU con más cojones, menos declaraciones y más carácter normativo. Pero si para conseguirla sólo la fomentamos... Vamos apañaos.


Invito a cualquiera que sepa más del tema que yo a que opine, me corrija, etc. Que quede claro: Me parece genial lo que hace la ONU (la mayoría de las veces) es sólo que me sabe a poco. Lo mismo que esta declaración, pero es que esos objetivos eran tan tentadores...

27.1.08

La nueva pirámide de Maslow

Había hecho la introducción de nuestro trabajo en grupo. Me tocaba, aunque el tema me pareciera de lo más comentado y –como todo lo que abunda- insustancial. Cuando Mario llegó a la parte en que yo relacionaba el uso del erotismo en publicidad con la naturaleza humana puso cara de cuadro. Literalmente dije que somos animales. Nacemos, nos nutrimos, nos relacionamos, nos reproducimos... pero él frunció el ceño y dijo “¡¿Animales?! Animales racionales en todo caso”. En ese momento no vi ninguna objeción. Ahora sí.


No puedo negar que tengamos capacidad de razonar, pero esa característica tan destacada que debería diferenciarnos del resto de animales en muchos casos, no lo hace. Es más, se hace un uso tan restringido y facilón de la facultad que no puedo evitar avergonzarme. Definitivamente somos seres irracionales –o lo que es lo mismo y con todas las connotaciones negativas que ello conlleva- animales.


De acuerdo con Maslow, hay una jerarquía de necesidades en la que sin haber cubierto los niveles inferiores, no eres capaz de escalar “más allá”. Y sin embargo, cuanto más arriba llegamos, menos razonables encuentro nuestros actos.

Todo el rollo que traigo hoy es para recomendaros un reportaje* que me ha encantado sobre Kibera (Kenia) publicado en El País.


Cada día leo cosas que me dejan con un agujero en el estómago y eso que leo poco. Pero este reportaje no lleva foto llamativa ni morbosa –piedra angular de la información actual- al menos en la edición digital. Basta con ver el tamaño del titular o dónde estaba colocado para que me ofusque. En todo caso, si está colgado y no ilustrado, es buena señal. Y además me sirve de ejemplo para mi definición de humanidad: Animales irracionales -por naturaleza-capaces de razonar -si quieren-. Donde la lógica de la razón es la ética del deber.
*Haced click sobre la imagen.